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Alain Robbe-Grillet – El fantastico se renueva


7.2
es
Alain Robbe-Grillet - El fantastico se renueva

Overview

Relating: Alain Robbe-Grillet (director, writer, actor) (1922–2008).

Born: August 18, 1922 in Brest, Finistère, Bretagne, .

Died: February 18, 2008 (age 85) in Caen, Calvados, Basse-Normandie, .

Cult relevance index: 7.4 / 10

Note: tribute to Alain Robbe-Grillet and Terror Fantastic.

Author: Antonio Vilella (Barcelona, )

Research and coordination: Manfredi MazzèFulvio Fici

Gallery photos:16

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El fantastico se renueva…

es un país renovador por excelencia, de puesta en práctica de nuevas ideas y procesos, revolucionario y nacionalista. Y el arte ha sido una de las manifestaciones más afectadas por esas características, en particular el cinematográfico, totalmente dominado hacia la experimentación. Desde Lumière, pasando por Georges Méliès, René Claire…, hasta Jean Cocteau… y los más «a la page», los Pierre Kast, etc., la cinematografia ha evolucionado por caminos novedosos, diffíciles y comprometidos. Y muchas de las veces ha penetrado en un fantástico que lejos de atemorizar, de perseguir el «efecto» y la «evasión» como hiciera el anglosajón, ha traducido la realidad y derivado hacia la ficción para vincular todavía más al espectador con sus problemas existenciales. Alain Robbe-Grillet dorma parte de la nueva generación de cineastas que remodelan el lenguaje y, sobre todo, la «estructura». Su cine carece de precedentese, rompe con las formas preestablecidas y descubre infinitas prosibilidades de expresión, precisamente porque en su estilo no se aprecian normas, ni codificaciones, sino libertad e imaginación.

Hace un par de años, cuando los primeros balbuceos del fenómeno «week-end», tumivos la oportunidad de contemplar una obra del discutido Robbe-Grillet, del que sólo conocíamos en España alguna de sus experiencias literarias, película que se proyectaría poco después en la Semana de Cine en color. «L’Eden et Après», vista entre una cuidada selección de las últimas producciones erótico-intelectuales del momento («More», «Myra Breckinridge»…) de la sensación de un film más que erótico, pornográfico. Pero su pornografía va más allá de lo que el público voyeurista está acostumbrado, porque se expone tal como la vería ese tipo de espectadores, tal como se reproduce en su intelecto. Parece que la cámara haya escudriñado una mente enfermiza, la confusa actividad de una memoria excitada por la «publicidad del sexo», por las revistas y los espectáculos eróticos y violentos. Pero la película, aparte de una desmitificación del sexo y la violencia, es más mucho más.

El Edén es un café. Allí concurren los estudiantes para exteriorizar sus sueños, para compensar una vida monótona, sin sorpresas y variaciones; el camarero, que se pasea silencioso y con aires misteriosos, y al que se le atribuyen comercios, prohibidos, les garantiza el «viaje». Pero el café no es más que un laberinto de espejos y cristales, uno de tantos por los que deambulamos, un engaño quizá tan sutíl como el escolar (no siempre se enseña lo que conviene al almno, sino al educador). Por enre las acristaladas estancias, el juego deviene inquietante, droga, copulación, violación, rituales sanguinolentos…, constituyen la distracción preferida. Será el extranjero, un ser salido de no se sabe dónde, de mediana edad y aspecto bondíano, quien les propondrá juegos todavía más extraordinarios. A partir de estonces la acción se complica lo indecible y pasa por los lugares más inverosímiles.

Una historia deslabazada, discontinua, entrecortada, plena de escenas que cuando parecen terminadas, recomienzan. La protagonista constituye el hilo, la sola conexión; de principio a fin su figura cautiva y nos introduce en el juego de manera progresiva, conforme a su mayor participación y entrega. Se diria que Catherine Jourdan, en el papel de estudiante y heroína, ha comulgado con las intenciones del realizador; vive totalmente la acción; nos arrastra. Como si se tratara de una pesadilla, ese cuerpo lleno de vitalidad y belleza recorre aventuras fantásticas y siempre variantes. Desde el café, el paraíso de la droga donde se ensayan los vicios que escandalizan a la claser bienpensante, pasa por una fábrica, se la persigue, descubre al extranjero asesinado, pero paradójicamente resucita después en Túnez, hace el amor con éste, es raptada por árabes, se la encadena y castiga en unos sótanos, escapa para encontrar su doble…; y todo ello por un cuadro que encierra no se sabe cuál secreto, tan ficticio como todo le representado. Los amigos aparecen y desaparecen con extraordinaria facilidad, mueren con profusión de sangre, luego reviven… Al final, cuando parece que todos han perecido resulta que nada ha ocurrido, vemos los amigos reunidos en el Edén mientras hace su entrada el extranjero.

Sexo y violación, encadenamiento, flagelación, ropas laceradas, torturas de toda índole…, «L’Eden et Après» desmantela dos mitologías veneradas por la época: «la sangre y el erotismo». Y lo hace con humor, que resulta de la exageración (gran cantidad de esperma que supura en la fábrica…), o con alusiones a las revistas especializadas (en planos cortos y aisladas surgen mujeres desnudas, encadenadas, bañadas en sangre…); e incluso se permite exponer la marginación de la mujer, la preheminencia masculina (jóvenes torturadas…). pero además de las situaciones eróticas, libidinosas y obsesionantes, la intriga policiaca se desarrolla conforme esquema de los anacrónicos folletines de aventuras reactualizados por el bondismo y la secuela de agentes secretos que ha arrastrado; el amor, las cabalgadas, el desierto, los secuestros…, dispuestos en forma de «comic», ridiculizan las viejas construcciones románticas.

En realidad «L’Eden et Après» es la consecuencia de los tres films precedentes del realizador: «L’Immortelle» (1963), «Trans-Europ-Express» (1966), y «L’homme qui ment» (1968), sin olvidar su labor de adaptador, dialoguista y guionista de «L’anné dernière a Marienbad» (1961).
«L’Immortelle», incoherente como todos, falto de «estructura», desmitificaba el erotismo y la sensualidad de un Oriente adaptado a la mentalidad occidental, aquél, tan distinto del original, que nos hemos apropriado. «Trans-Europ-Express», proyectada en el Instituto Francés de Barcelona, invierte las normas del film policiaco tradicional, y serán los mismos intérpretes, en el ir y venir de un tren, quienes discutirán la construcción del film y las actitudes del protagonista en su tráfico de drogas; un protagonista cuya mente actúa guidada por estímulos eróticos, los que le procuran la lectura de revistas pornográficas y la visión de espectáculos erotizados, y que comete imaginarias violaciones y asesinatos mientras camina por un mundillo de gangsterismo tan irreal como las acciones que soñara. «L’homme qui ment» parece la obra de un paranoico, pero no lo es más ni menos que las otras; en un principio relata la persecución sufrida por el protagonista por tarte de un ejército desconocido, la cámara sigue al perseguido y a los perseguidores sin perder detalle salvo para entremezclar imágenes de un castillo, de sus laberinticos corredores, de las extrañas estancias, y de las tres mujeres que lo habitan; luego, desaparecido el ejército que le acosaba, esuchamos el relato del hombre, sus luchas y heroismos, mientras las mujeres, en montajes paralelos, practican dentro del castillo un juego erótico v cruel en el que hay sensualidad, castigos y sacrificios.

Toda la obra de Robbe-Grillet presenta concomitancias, puntos comunes que se repiten una y otra vez. La falta de «estructura» narrativa es una de las caracteristicas que más sorprenden al espectador e imprime mayor originalidad al film; el desarrollo parece surgir de leves ideas argumentales, se complica, sigue pasos imprevistos, se pierde y reencuentra, las imágenes se superponen, se entrecortan…, se trata de un enmarañado y confuso conjunto de elementos heterogéneos que en un proceso de síntesis desprende significaciones especiales y únicas. Se la podria calificar de estructura dinámica, evolutiva, de cambio constante. Los personajes, en estas circunstancias, varían de actitud con facilidad, se mueven motivados por estímulos ilógicos y desconoscidos; y los intérpretes más que actuar, viven, improvisan, se comportan tal como lo harían en idénticas situaciones, en la realidad. En un universo fantasmagórico, esos personajes surgen inesperadamente y desaparecen como han venido, sin que el factor tiempo ejerza influencia alguna, y caminan por una existencia extraña, con sus errores y grandezas; la mayoría de las veces aparecen pervertidos por esa violencia habitual y generalizada, por un erotismo engañoso y fraudulento, y una droga que, erróneamente, todo debiera curarlo. Son los laberintos que Robbe-Grillet patentiza fisicamente en los corredores del castillo («L’homme qui ment»), en las callejuelas del poblado tunecino, en cristaleras del café, en la fábrica («L’Eden et Après»)…, la laberintos de los que nunca se desprende.

Sin delimitación posible entre realidad y ficción, entre las vivencias objetivas y las imaginarias, lo experimentado resta impreciso, inseparable de lo soñado. Lo que es, hubiera podido se, o será, se confunde; quizá se trate de una nueva realidad, de la que el sueño forma parte integrante. La capacidad psicológica del realizador consiste en mostrar las caóticas representaciones del subconsciente cuando las impresiones, los recuerdos, las experiencias, las represiones, los deseos…, se interponen, y lo que de realidad hay en el sueño constituye una magma donde las ideas se reproducen sin fijación posible, resbalan sin que el intelecto consiga adueñárselas. El decorado, los objetos cobrarán importancia especial, distinguirán dos mundos, el presente del pasado, y denunciarán el actual, el funcional, el excesivamente «dinámico» que todavía moviliza más al individuo.

En suma, la original narrativa de Alain Robbe-Grillet, que se renueva en cada película, cumple una función totalmente liberadora. Un cine que sin perseguir la revolución, la contestación mediante análísis profundos y discursivos, al exigir más que la atención, la participación, la entrega y la identificación, y en el que casi todos se reencontrarán en mayor o menor grado, libera al individuo de muchos de los traumas provocados por la vida moderna, al tiempo que experimenta con el lenguaje y logra singulares hallazgos estéticos.

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AuthorAntonio Vilella
LocationBarcelona, Spain
Publisher / Issue© Pedro Yoldi / Terror Fantastic [Spain / A. 3 - Nr. 23 - August 1973], © Antonio Vilella.
Date≅ August 1973
Pages56-59
TypeDossier
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